Autor: Profesor Danilo

En el año de 1932 dos jóvenes acusiosos estudiantes de grado quinto de secudaria, ADALBERTO FIGUEROA POTES Y ALFREDO CAICEDO CARVAJAL, recorrían los corredores de nuestra Institución con grandes ilusiones y ávidos de conocimiento. Pasaban por clases de geometría analítica, religión, filosofía y hasta lenguas muertas como el latín entre otras.

Fue la época en que el Rector Don GREGORIO RENTERÍA MALLARINo, elevó el nivel académico de la institución a las mas enaltecidas cumbres del prestigio nacional.

Dentro de las tareas asignadas a los estudiantes se encontraba el cultivo de diversas hortalizas. Se les entregaban tomates, zanahorias, remolachas y lechugas para ser sembradas en los espacios que les eran asignados.

Estas tareas de igual manera eran desempeñadas por nuestros compañeros cardenalicios. Una mañana el profesor de huertas Don MANUEL HOYOS, les entregó para ser sembrada una ceiba de 1,20 metros de altura aproximadamente, la cuidaron con ahínco y dedicación en su paso por la institución.

Hoy los dos octogenarios ex-alumnos de la institución, recuerdan con agrado aquellas épocas de adolescencia que sirvieron para recrear su paso por nuestro Centro Educativo y a su vez fue punto de partida para ellos y muchos de sus compañeros en sus carreras profesionales: Don ADALBERTO FIGUEROA POTES es ingeniero agrónomo, con gran recorrido acedémico y laureado en diferentes instituciones de orden Nacional e Internacional, de su parte Don ALFREDO CAICEDO CARVAJAL, es abogado titulado con una larga hoja de vida, autor de los libros Retablo Palmirano y Reminiscencias Palmiranas.

A ustedes damos gracias por su aporte a nuestra institución.